sábado, 16 de febrero de 2008

Más de 200 niños asisten al VI Encuentro Personal con Autores de Literatura Infantil en León









Más de 200 niños de diferentes colegios de León participaron hoy a las 12.00 horas en el VI Encuentro Personal con Autores de Literatura Infantil, organizado por la Concejalía de Cultura y Patrimonio dentro del Programa de Animación a la Lectura en Centros Escolares 'Léase una vez', del Plan Municipal de Fomento Lector en el que colabora la Fundación Libro Infantil y Juvenil Leer León.
El escritor invitado hoy al Ayuntamiento leonés fue Manuel Ferrero, licenciado en Derecho y narrador de historias, profesor de diversos cursos de cuentacuentos y recursos de animación en las aulas, risoterapia y director de grupos de teatro, según informó el Consistorio en una nota recogida por Europa Press.
Nacido en León, su nuevo libro 'Kikiño', que acaba de publicar la editorial Lobo Sapiens, trata sobre un gallo muy travieso que es castigado y convertido en veleta de la Colegiata de San Isidoro. Manuel Ferrero López del Moral ganó el concurso del cuento jurídico 2000 'Francisco de Quevedo' y el concurso de 'Relatos Xaime de Andrés' del año 2007. Asimismo, fue finalista en 'Letras Jóvenes', de la Junta de Castilla y León del año 2000.

jueves, 14 de febrero de 2008

Premio del público. Mejor cuentacuentos en Rompenubes.


Gracias por este reconocimiento. Este premio se lo dedico a todos los que me quieren y apoyan. En especial a Yolanda Sin Giménez que nos dejo para acudir al cielo de los cuentos. Intenso fue el cuento de los Inuit que nos conto en su habitación. Inolvidable la fuerza de su mirada y la ternura de su voz. Fue una maravilla conoceros a todos y recibir tantas emociones positivas y sueños. Gracias de verdad. Esto ánima a seguir soñando.

Empiezo a trabajar en Aspace.

Acabo de incorporarme a Aspace León. En mi labor de Coordinador de Tiempo Libre de la Asociación de atención a personas afectadas de Parálisis Cerebral de León, me dirijo a vosotros para informaros de mi labor. De momento mientras conozco a las personas que van a ser mis usuarios tendré que ir rodándome, pero me apetece que sepáis que en mi nueva e ilusionante tarea, os tendré informados del trabajo que hago.
De momento cuelgo los blogs que he creado para este trabajo:

http://www.ociodeaspaceleon.blogspot.com/ OCIO DE ASPACE

http://voluntarioaspaceleon.blogspot.com/ EL FARO DEL VOLUNTARIO DE ASPACE LEÓN

domingo, 3 de febrero de 2008

Premio de concurso de relatos cortos siglo XXI.



A pesar de que tenía 35 años, Don Agapito Moraleja vivía en Palomar de la Legua todavía con su madre.

- "Búscate una profesión hijo mío"- le decía su mama.

Primero pensó ser chupatintas, luego sacacorchos y finalmente dio con su oficio; sería coscorroncero. Comenzó a caminar por su aldea tocando la chifla y el tamborín, y gritando a ratos - ¡El coscorronceroooo! Se reparten mandobles de a peseta, coyejas rebajadas el 50% y pague dos coscorrones y lleve tres. El coscorroncero!- Todo ello pronunciado con voz de pregonero de fiesta.

La gente salía de las casas y se amontonaban a su alrededor ávidos de recibir frescolines. El negocio era un chollo, tanto que montó su multiprovincial: Agapito guante blanco S.A, con sucursales en el Bierzo y en Astorga. La gente distinguida quería recibir su torta de etiqueta.

La Condesa de Val de Tejuela, a no ser que fuera vestida de Cristian Dior, no permitía ningún redoble. El alcalde de Palomar recibía su bofetón con la banda municipal presente y tocando la tarara y el cura entre guaya y guaya, cambiaba de mejilla y repetía: Ora pro nobis.

En televisión de León contratarón los servicios del señor Moraleja y cada vez que un presentador se despistaba, llegaba tarde al trabajo o contaba un chiste sin gracia, Agapito se colocaba el guante y repartía de tres en tres, mentolados; despejan que da gusto.

Algún poeta ilustre solicitó sus servicios, en esa ocasión sonaban violines, se aromatizaba el aire con jazmín y una voz susurraba antes del coscorronazo "Verde que te quiero verde, coscorrón en las entrañas", pero Don Agapito se cansó de tanto golpe, ya no era capaz de renovar su profesión. Decidió cerrar su empresa. Si de verdad quería aporrear y pisotear a la gente debía convertirse en abogado... pero esa es otra historia.