miércoles, 30 de diciembre de 2009

Filandón Tradicional Leonés. 4 de enero 2010.

Filandón el día 4 de enero
a las 19:30 de la tarde
en la Casa de Cultura de Carrizo.

La dirección es C/ Doctor González Álvarez, s/n
(Nada más pasar el Puente de Hierro llegando desde León, la primera calle del pueblo a la IZQUIERDA)

Estáis todos invitados a participar.

OS RECOMIENDO EL BLOG DE ALBERTO FLECHA.
http://elsextantedeulises.blogspot.com/

domingo, 13 de diciembre de 2009

Josefina y la moscona.

Se me caigan las orejas y la nariz se me ponga pocha, si no te hace risa este cuento. Me llamo Josefina, aunque mi madre me llama Josefa. Os contaré como conocí a mi mejor amistad. Lo recuerdo bien:

¡Que ruido más desagradable! Quería dormir y no podía. Leer y no entendía. Alrededor del sofá zumba que te marea Doña mosca revoloteaba. Arriba, abajo, arriba, vuelta, pirueta, giro y picado. ¡Que dolor de cabeza!

- Doña mosca estese quieta,

que me tiene hasta la coleta.

- No será para tanto.

Total por dar un salto.- Se lanza desde la lámpara y se posa en mi frente. Luego haciendo torbellino se va a la mesa y de allí a la silla de madera.

La persigo con el mosquitero, enfadada y muy decidida. La llamo pero no viene ¿Dónde se habrá metido? ¿Dónde estará esa insecta? 15 minutos y no rebulle. Me siento preocupada “¿No le habrá pasado nada?”. Por fin la veo remover, escondida en el caldero y al verme mirar, se ha ocultado.



- Mosca mosqueante y feona

¿Por qué te has escondido

en el pelo de fregona?

- No quieres ser mi amiga, me llamas fea, me persigues enfadada. Yo sólo quería cantarte una canción.

- Ese ruido, vaya lata, así no consigo dormir. Si quieres ser mi amiga no me tienes que molestar. Canta en otro momento.



La cosa se complicó. Doña mosca se puso a llorar y peor que las canciones eran las voces y los sermones que soltaba al gemir. A mí me dio mucha pena y prometí no volverla a insultar.

Ella contenta de ver que se lo decía de corazón sonrió:

- Siempre me pasa lo mismo. Soy un poco pesada, pero a partir de ahora cantaré a solas o cuando tu me lo pidas. Seguro que lo pasaremos divertido.

¡Qué descanso! Me senté y me puse a leer. Ella se posó encima de mi hombro y miraba los dibujos, luego se cansó y flotó hasta la bandeja. Se puso a zampar glotona.



- ¡Doña mosca estese quieta,

qué me tiene hasta la coleta!- Torciendo mi boca enfadada



- Exageras el morrillo

total por un bocadillo.



- ¿Mosca mocosa y gris

Por qué has aterrizado

en el pastel de anís? – Lo había hecho mama para la cena.



Estaba a punto de dar un grito y me calme, que mejor es preguntar que ponerse a gritar. Ella al principio no sabía que responder.

- “Tengo hambre, jolín, quiero comer”.

Cogí una cucharilla y le aparté una pizquina. Y al llenar la barrigona, se calmo la muy tragona ¡Qué descanso! Me senté y me puse a leer. Estuvo mucho rato sosegada. Volaba con suavidad, no me molestaba. La verdad que ya casi me había acostumbrado a sus vuelos. De pronto la tos que me da muy fuerte, me atraganto y escupo algo ¡Qué asco!

- ¡Doña mosca esté serena,

qué me tiene hasta la melena!



- Perdona. Me destispé

casi muero sin querer.



- ¿Ay Mosca distraída y loca

Por qué vuelas torpemente

y te posas en mi boca? - Poco me faltó para habérmela tragado.



- Siempre me pasa lo mismo. A veces no miro ni por donde voy. Una vez choque contra la cara de un bigotón, ayer me di contra el cristal y esta mañana cuando tiraste de la cadena del water, por poco me coge la cascada. A partir de ahora abriré bien los ojos y no me posaré en ninguna cabeza, salvo que tú me lo pidas. Seguro que así tendré buena suerte.

Como me dio razones, le regalé una sonrisa y le seque las alas con el secador de pelo. Satisfecha y calentina, después de tanta brisa, se mondaba de la risa. Le pedí que se subiera a mi cocorota y me dio un masaje con sus patas, mientras me cantaba la Traviata. ¡Quién lo iba a decir, que acabáramos siendo tan amigas! Después de todo es muy graciosa, buena y generosa. Como éramos inseparables aquella tarde de verano, nos fuimos a dar un paseo. Yo por el suelo y ella volando. Yo tenía cuidado de respetar el semáforo, ella vigilaba que no hubiera ranas. Yo levantaba montones de arena en el parque, ella los escalaba. ¡Que alegría mas bonita, ir por la vida con la mosca! En un pis plas, se esfumó toda mi felicidad. ¡No podía creerme lo que veía!



- ¡Doña mosca no haga eso

qué eso no es un queso!



- No será para mucho.

Es una mierda de chucho.



- ¿Mosca guarrona y pestosa

por qué encima de la caca

frotas tus manos mañosas?





Le expliqué que eso no se hacía. Eso era una guarrada, muy porquera, pero ella me decía que todas las moscas se rozan con excrementos, así era su tradición. Trate por todos los modos de llegar a una solución, pero ella no me comprendía. Ya no sabía que hacer, para hacerla entender. Después de pensarlo, porque valoro mucho la buena amistad, encontré el arreglo.



- Entiendo que seas mosca

y que no lo puedas evitar.

Seguiremos siendo amigas,

pero te tienes que lavar.



Ella fue muy comprensiva y aceptó mi ofrecimiento. Cuando se manchaba, se bañaba y jugábamos después. Esta vez si que acertamos y no hemos vuelto a discutir. Tal vez sea verdad eso que dice Doña Mosca:

- Antes de levantar el grito

e insultar a tu compañera

trata de entender sus razones

pués en todos los corazones

la esperanza nos espera.



No llames a nadie feo, pesado,

loco, guarro, por primera vista,

porque existen moscas buenas

que te enseñan a ser mas lista.