viernes, 26 de marzo de 2010

La nutria y la niña.

El hayedo con su arroyo. La nutria nada revoltosa. Un golpe de brisa mueve las hojas. Amanece otoño en la montaña. Amarillos, verdes viejos, rojos y marrones. ¡Silencio! ¡Qué gran silencio! 
Ruido de motor. Una pala arranca la tierra. Los animales se esconden asustados. Los lobos se meten en la lobera, el oso se cobija en el robledal, los corzos lloran en las escobas, Goriplás, la nutria, se zambulle en la poza y ninguno se atreve a respirar ¡Ruido! ¡Qué gran ruido! Los hombres piensan: Será solo un poquitín de tierra para la carretera.
Días después en el hayedo, el suelo de hojas secas, pájaros cantores, jabalís y comadrejas. Comienza a llover. Música de crujidos. Olor a tierra mojada. Algunos enamorados empapados se pasean. Goriplás, juega panza arriba con las gotas que salpica desde el río ¡Paz! ¡Que gran paz!
Los hombre se lanzan: Sólo será un poco de leña para las hogueras. Talan todo el bosque de servales, mientras los animales se aterran.Los hombres perseveran: Sólo será una cantera de piedra. Derriban la montaña entera. El oso huye a otros lugares.
Los hombres se olvidan del bosque: Sólo crearemos una fabrica nueva. Los pesticidas matan a los insectos. Los pájaros se mueren de hambre. El bosque se hace muy pequeño. Lo encierran casas, autopistas, tendidos de luz, minas y parques industriales. Humo negro cubre el cielo. Las nubes ya no mojan la tierra. Altos postes de la luz cruzan de peña a pena. Los animales se mueren de sed, se secan las fuentes y los arroyos. El río se llena de ponzoña. Goriplás se desespera. Los corzos y los lobos han de cruzar por el asfalto para tener oportunidades. Huyen con cuidado de no encontrarse ¡Crueldad! ¡Qué gran Crueldad!
La nutria está harta y no encuentra solución. Se esconde en su madriguera debajo del agua. Ya no se atreve a salir. Llego al bosquecín Aurora, una niña que sabía mirar y entender. Vio el rio sucio, el cielo gris, miles de árboles cortados, los pájaros hambrientos, la roca troceada y las mariposas perdidas, porque buscaban flores hermosas que ya no existían. ¡Esperanza! ¡Qué gran esperanza!
Aurora llamo a Goriplás, pero ella no se fiaba. Saludos por aquí, sonrisas por allá. La nutria escondida no quiere mirar. La niña no sabe que hacer para poderla socorrer. Aurora busca a los demás niños. Juntos suben al hayedo. Saludos por aquí, sonrisas por allá, una hermosa caricia para regalar. Nada de nada. La nutria escondida no quiere mirar.
¿No le gustarán los saludos, las sonrisas, ni los mimos? No. No es eso. Aurora lo descubre. Goriplás, la nutria se muere de pena y de hambre ¡Qué pueden hacer los niños del pueblo! Avisan a todos los niños del mundo, pueblo por pueblo. Deciden juntos salir a los bosques, a las selvas, a los desiertos, a la tundra, a la sabana y a los humedales. La niña Aurora dice muy alto:
- Niños del mundo cantad con ternura, dibujad cosas bonitas con los dedos en la tierra, sonreid al mundo y escribid hermosos poemas, que la Nutria Goriplás no quiere salir y se muere de pena.
Mágicamente, todos los niños cantan, cuentan, juegan, pintan y sonríen. Sus poemas hablan de la belleza de los animales, de la suerte de tener plantas para curar las enfermedades, de lo hermoso de las montañas nevadas, de la perfección de las aves volando en las lagunas, de la fuerza del oso y del misterio de los lobos. Todas las fábricas se paran, los coches se apagan y los mayores miran al cielo. Una nube blanca de canciones, cuentos y poemas llueve sobre la tierra. Es la nube que Aurora y los niños crearon con su bondad.
Llueven miles de palabras olvidadas: belleza, paisaje, prosperidad, alegría, frescura, trasparencia, fragancia, salvaje, libertad, espesura, respeto, vida, amor, naturaleza, tribu, brisa, viento, chapoteo, cascada…
Goriplás salió justo cuando en el río calló la palabra pureza. Sonrió a los niños, se dejó abrazar y avisó a los demás animales para que vinieran. Juntos formaron coro con los niños. Osos, lobos, leones, tigres, desmanes, somormujos, cigüenas, garzas, marsupiales, pumas, linces, ranas, hormigas, saltamontes, alimoches, ciervos, cuervos y millones de seres especiales. Gracias a sus canciones, cuentos y dibujos, miles de nubes recorrieron el planeta entero. Llovió días enteros. El planeta se detuvo feliz de tanta armonía. Los reyes, los políticos, los industriales, los campesinos, los ciudadanos y los indios se pusieron a aplaudir.
Los hombres piensan: ¡Ya era hora! Sólo será dejar de contaminar con abuso. Limpian juntos el planeta. Los hombres se lanzan: Con las palabras recuperadas nos uniremos. Sólo será cambiar la ciencia y olvidarnos del dinero. Respetaremos a los animales y los consideraremos hermanos. Los hombres perseveran: Con las canciones de Aurora sanaremos la tierra. Sólo será dejar los pesticidas, eliminar las basuras y reciclar lo que sobre. Reutilizando y pensando bien no le faltará nada a ninguno de los seres del planeta.
Ahora la nutria y la niña Aurora son amigas felices. Ya no se esconde en su madriguera acuática. El hayedo está en primavera. Las flores de los espinos albares blanquean el paisaje. Las mariposas se persiguen juguetonas. Canciones por aquí. Dibujos por allá. La naturaleza es una fortuna que debemos cuidar. 


                                  Colorín colorido este cuento está florido.