jueves, 19 de agosto de 2010

Los robles sujetan los sueños

Dos palomas en el mismo árbol, se miran. Don Palomo y Doña Torcaz, se aman y se buscan, pero no son a acercarse. El viento grita que no son vidas paralelas, que lo de vivir en el mismo árbol es casual.

Ambos querrían levantar un nido alto y suave, que fuera guarida de su amor y salvación en las noches de frío, pero el viento grita, que las ramas son frágiles, que sólo soportan el peso para uno, que si se subieran juntos a una, se derribaría poco a poco el árbol seco.

Doña Torcaz Zurita llama a su compañero, le cuenta que puede volar y buscar otro roble que sujete a los dos, pero el poniente encendido de dolor rojo, chilla que ese árbol no existe. Don Palomo le pide a Torcaz que se echen a volar. Al menos podrán besarse en el cielo y luego regresar cada uno a su rama. Ella llena de temor, no se atreve, porque el vendaval caluroso de la tarde, promete romper todas las ramas si lo intentan.

Todos los años de su vida los pasaban en silencio, mirándose y llorando el uno por la otra y la otra por el uno.

¡Qué cerca está la verdad de la mentira, el amor y la lejanía! Hay quien dice que nacen del mismo àrbol, pero considero que todos se equivocan, porque ayer vi volar a dos palomas que vencieron sus cadenas, acallaron los vientos y encontraron un roble frondoso.

2 comentarios:

  1. Vamos a Bélgica, Zurito. No te quedes pegao al roble.

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  2. Desde aquí recomiento visitar http://bloglacaja.blogspot.com/
    la pagina Alberto Flecha de Microrrelatos.

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