martes, 4 de octubre de 2011

EL MUNDO ES UN JARDÍN.

Detrás de las palabras,

dentro de las preposiciones,

entre pronombres y adjetivos

repetiré para que se escuche...


"El mundo es un jardín

para que los niños jueguen".

Lo susurraré a los voluntariosos,

lo gritaré a los pasivos,

lo llevaré por todos los rincones

hecho canción, cuento o sonrisa.

Mil veces nos callarán,

otras diez mil nos pedirán

que dejemos de luchar

por un imposible,

pero, mano sobre mano,

no lucharemos. Es hora de construir

corazón con corazón al borde...

los latidos entonarán

su canción enamorada:

"El mundo es un jardín

para que jueguen los niños".



He mirado debajo de las hojas

que el otoño arroja

desde los castaños,

he dormido acurrucado a la brisa

que mece los sueños

y por fin lo sé... lo sé...

lo sé...

el mundo no se cambia,

pero el amor lo rejuvenece,

el mundo no se arregla

pero el amor lo salva...

el mundo es una noria

grande de cangilones dorados

que gira y gira; hoy arriba,

y mañana abajo,

pero entre vuelta y vuelta

los amigos que sonríen

nos lo recuerdan:

"El mundo es el jardín

en el que los niños juegan".

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