sábado, 16 de marzo de 2013

El bandolero de los coches de Choque.


Microcuento para el Proyecto Martés de Ana María Loreto. 
Inspirado en un dibujo de Karlos Viuda.

Andaría más cerca de los sesenta que de los setenta años. Gabardina larga y gris con una botella de perfume Varòn Dandy en el bolsillo. La frente le llegaba casi hasta el cogote, pero para sorpresa de todos; el pelo ralo que le quedaba sobresalía enérgico hacia los lados de la cocorota.
Cada dos por tres se frotaba la calva con fragancia. Era conocido como el bandolero de los coches de choque. Nunca supimos su nombre verdadero.
Como un corsario ceniciento nos perseguía y al vuelo ágil del volante, nos seguía, se aliniaba al coche y te robaba con sus largas manotas una golosina, veinte duros o un beso en los morros si eras una chica mona.
A pesar de nuestras quejas, tal vez por ser mocines, nunca nos hizo caso el dueño de la atracciòn y siempre; tarde tras tarde, nos ponía emocionante el viaje. 
Ya podèis imaginaros nuestro desprecio hacia él.
Le haciamos fintas por varios lados, le chillabamos, le increpabamos y nos reiamos de sus pintas.

Pero ese martès fue distinto. Llegò vestido de astronauta, con escafandra y todo. Se subiò como siempre al coche rojo y saludò con la mano en señal de despedida. Nos mondabamos de la risa, hasta que, para nuestra sorpresa, lo vimos despegar hacia el sol brillante del atardecer.
Al cabo de un ratín llovían del cielo chuches y caramelos. El capitán picha floja, así le pusimos de mote, había decidido repartir su tesoro por las nubes.
... Nunca más le volvimos a ver, pero gritaba y reía a carcajadas antes de desaparecer:

- Volveré algún martés, cabrones y entonces si que me vais a respetar...





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