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miércoles, 29 de abril de 2015

Amor monacal.

La intención de seguir siendo sólo amigos se difuminó. Fray Segundo caminaba desolado con el candil en la mano, subiendo la escalera de caracol que lleva a la biblioteca. Desde que el bobo de Fray Gilberto, echara la oración a San Antonio, el fantasma del caballero templario había desaparecido. 
Fray Segundo añoraba su cara espectral asombrada cuando le leía libros. ¡Ay! Esa noche ya no tendría a su paladín contándole las cruzadas.
Como no podía ser sólo su amigo, tomo el veneno para pasar al otro lado. Iría a buscarlo al cielo, al purgatorio o al infierno para decirle que lo amaba.




jueves, 16 de abril de 2015

¿Ciencia o inconsciencia?


Procuraba no perder la concentración sujetándole las nalgas. El supositorio no podía caerse, eso nunca. Cerrarle el culo a cada mono y mantenerlo cerrado durante tres minutos era vital para el experimento. Los bichines se defendían y arañaban. Pobre becario. Podía perder su beca. Ya tenía el rostro magullado y los brazos muy mordidos cuando descubrió el modo de suavizarse la tarea. Perdió la vergüenza. Fue a por el catedrático con el torpedo de glicerina en la mano y amenazó:
-  ¡O me da de paso las prácticas, o mejoro el experimento!