domingo, 26 de abril de 2015

El fin del viaje.

La intención de seguir siendo sólo amigos le entristecía. Parecía acabar mal su relación. Él era mucho más que un compañero, sin embargo, al ver el cansancio en su mirada, hacía silencio y transigía. Lo aceptaba. Se acabó.
Cuando poco después lo vio tembloroso en la cama, no pudo más. Entre lágrimas habló quebrado:
- Mi señor Don Quijote, no se muera. Yo seré siempre su escudero.
                           Desde la cuadra se oían rebuznos lastimeros.


2 comentarios:

  1. ¡Menos mal que el espíritu de don Quijote sigue vivo!
    Salu2.

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  2. Muy bonito el Quijote Dyhego. Este es mi pequeño homenaje.

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